Neurodivergencia: más allá de las etiquetas, comprendernos para potenciarnos

Neurodivergencia: más allá de las etiquetas, comprendernos para potenciarnos

Hace unos años, Laura llegó a consulta sintiéndose agotada. Siempre había sentido que su manera de procesar el mundo era distinta, pero nunca supo por qué. "Soy demasiado intensa", "me distraigo con facilidad", "me obsesiono con los detalles",... eran frases que se repetía constantemente. No fue hasta que exploramos su perfil neurológico que todo cobró sentido: Laura era neurodivergente. Y lejos de ser una etiqueta limitante, ese descubrimiento le permitió verse con nuevos ojos y, lo más importante, empezar a potenciar sus fortalezas.

 

 

¿Qué es la neurodivergencia?

La neurodivergencia se refiere a las variaciones naturales en la forma en que funciona el cerebro. Incluye perfiles como el TDAH, el autismo, las altas capacidades, la dislexia o la alta sensibilidad. No es un "problema" a solucionar, sino una diferencia en la manera de percibir, procesar y responder al mundo.

Mitos sobre la neurodivergencia

Aunque cada vez hablamos más de estos temas, todavía persisten mitos que dificultan su comprensión:

  • "El TDAH es solo ser despistado" → No, afecta la regulación de la atención, las emociones y/o la impulsividad.
  • "El autismo es siempre evidente desde la infancia" → Muchas personas autistas llegan a la adultez sin diagnóstico porque han aprendido a enmascarar sus diferencias.
  • "Ser neurodivergente es una discapacidad" → No necesariamente. Si el entorno acompaña, estas diferencias pueden convertirse en fortalezas.
  • "Ser altamente sensible significa ser frágil emocionalmente" Las personas altamente perciben más detalles y procesan la información de manera más profunda, lo que puede potenciar su empatía e intuición.
  • "Las altas capacidades se detectan en la infancia" Muchos adultos no identificados suelen sentir que "piensan demasiado" o que no encajan. 

 


Una nueva forma de entender la neurodivergencia

Tradicionalmente, en salud mental hemos trabajado con diagnósticos cerrados: o encajas en uno, o no. Pero hoy avanzamos hacia una mirada más amplia, más allá del diagnóstico. No se trata solo de etiquetar, sino de entender cómo funciona cada persona para ayudarla a desarrollar herramientas adaptadas a su manera de ser.

Un buen diagnóstico ya no es solo una etiqueta; es una brújula para el autoconocimiento y el desarrollo personal. Como le ocurrió a Laura, comprenderse fue el primer paso para dejar de luchar contra sí misma y empezar a diseñar una vida que encajaba con ella.



Identificar para potenciar

Volviendo a Laura, su diagnóstico no la "encerró" en una casilla. Al contrario, le dio la información necesaria para comprender su manera de aprender, de relacionarse y de trabajar. Aprendió a diseñar estrategias que se ajustaran a su perfil en lugar de intentar encajar en moldes que no le pertenecían.

Y esto es clave: conocer nuestro perfil neurológico nos permite dejar de luchar contra nosotros mismos y empezar a jugar a favor de nuestras propias reglas.

 

Conclusión

La neurodivergencia no es un límite, sino una manera distinta de estar en el mundo. Y conocernos bien es clave para dejar de forzarnos a encajar donde no nos corresponde y empezar a crear entornos donde realmente podamos florecer.

En Cara Norte, creemos en una psicología que empodera. Una que no solo etiqueta, sino que ofrece caminos. Porque al final, todos merecemos descubrir cómo sacarle el máximo partido a nuestra forma única de estar en el mundo.

Si este tema te resuena y quieres herramientas para gestionar tu día a día, en mi perfil de Instagram (@caranorte.salud) encontrarás recursos prácticos en los destacados. ¡Nos vemos allí!

 

Miriam Coll, psicóloga y fundadora de Cara Norte. Aquí puedes conocerme un poco más.

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